«La observación sin evaluación es la más alta forma de inteligencia humana.» – J. Krishnamurti
Vivimos en un mundo que nos empuja constantemente hacia la acción inmediata. Las notificaciones exigen respuestas instantáneas. Las redes sociales nos piden reacciones inmediatas. Los emails requieren contestación urgente. El mercado laboral valora la rapidez de respuesta y la multitarea como símbolos de eficiencia. Nos hemos convertido en máquinas de reacción continua, y lo consideramos una virtud.
Sin embargo, ¿y si el verdadero poder residiera en lo contrario?
El Camino Contraintuitivo
Como profesores de yoga, es habitual observar un patrón recurrente en las primeras clases. Los estudiantes nuevos llegan con una energía particular, un impulso modelado por nuestra sociedad de consumo y rendimiento inmediato. Sus cuerpos y mentes están programados para la acción constante, para el «hacer» incesante.
Se refleja en pequeños gestos: la inquietud durante los minutos iniciales de respiración consciente, la tendencia a salir rápidamente de posturas que generan cierta incomodidad, la dificultad para simplemente observar las sensaciones sin intentar cambiarlas inmediatamente. Llegan buscando más acción, más intensidad, más «hacer». Y se encuentran con algo completamente diferente: una invitación a observar más.
Es fascinante ver cómo esta propuesta contraintuitiva genera inicialmente cierta resistencia. ¿Solo respirar durante cinco minutos? ¿Mantener una postura y observar en lugar de cambiar inmediatamente? Para una mente acostumbrada a la actividad constante, estos momentos de aparente «no hacer» pueden resultar más desafiantes que cualquier postura compleja.
La Sabiduría del No-Hacer
Nuestro maestro Danilo Hernández lo explica bellamente cuando habla del pratyahara, el quinto miembro del yoga según Patanjali: «Es el control y dominio de los sentidos mediante su interiorización». No se trata de una respuesta, sino de una pausa. No es una reacción, sino una observación.
Esta idea puede parecer contraproducente en nuestro mundo actual. ¿Cómo vamos a ser más efectivos haciendo menos? La respuesta la encontramos en nuestra propia experiencia, tanto en la propia esterilla como en nuestro día a día.
Lecciones desde la Esterilla
Cuando mantenemos una asana que nos desafía, el primer impulso es salir de ella inmediatamente. Nuestro cerebro dice: «Esto es incómodo. Cambia. Reacciona. ¡Haz algo!» Pero la práctica nos invita a algo diferente:
Observar la sensación sin juzgarla
Respirar conscientemente
Notar nuestros impulsos sin seguirlos automáticamente
Mantener la calma en medio del desafío
¿Te suena familiar? Son exactamente las mismas habilidades que necesitamos en nuestro día a día cuando recibimos un email provocador, discutimos con alguien, tenemos una situación complicada o de estrés en el trabajo, o simplemente las tareas cotidianas nos abruman…
Nuestra Aproximación en Yuj: Diferentes Caminos, Mismo Destino
En Yuj entendemos que cada persona es única y que existen diferentes puertas de entrada a esta práctica de observación y autoconocimiento. Por eso, ofrecemos distintos estilos de práctica, cada uno con sus particularidades pero todos apuntando hacia el mismo objetivo: el desarrollo de la atención consciente y el autoconocimiento.
El Arte de la Observación en Cada Estilo
Hatha Yoga: El Espacio para la Observación Profunda
En nuestras clases de Hatha, trabajamos específicamente con la capacidad de mantener la atención en diferentes niveles:
En las Posturas Sostenidas Mantenemos las asanas el tiempo suficiente para observar cómo la mente fluctúa entre la aceptación y la resistencia. Como nos enseña Danilo Hernández, cada asana es una oportunidad para practicar pratyahara, observando las sensaciones sin dejarnos arrastrar por ellas.
En la Respiración Consciente El trabajo con pranayama nos permite observar los patrones sutiles de control y permitir. ¿Podemos observar la respiración sin intentar cambiarla constantemente? Esta es la esencia de lo que Krishnamurti nos invita a practicar.
En los Momentos de Quietud Los períodos de quietud entre posturas se convierten en mini-meditaciones, espacios para observar cómo la mente busca constantemente la siguiente acción, el siguiente movimiento.
En la Meditación, como el espacio por excelencia donde desplegar nuestra consciencia testigo.
Vinyasa: La Meditación en Movimiento
El Vinyasa nos ofrece un contexto único para practicar la observación en el flujo constante:
En la Sincronización Respiración-Movimiento El flujo continuo nos desafía a mantener la observación incluso en el movimiento. ¿Podemos permanecer presentes sin anticipar constantemente el siguiente paso? Como decía Viktor Frankl, es en ese espacio entre estímulo y respuesta donde encontramos nuestra libertad.
En las Transiciones Las transiciones entre posturas son momentos preciosos para observar nuestra tendencia a «llegar» a algún lugar en lugar de estar presentes en el proceso. Cada transición es una invitación a practicar la observación sin juicio.
En el Flujo de la Práctica El ritmo dinámico del Vinyasa puede tentarnos a caer en el «piloto automático». Sin embargo, es precisamente aquí donde podemos practicar lo que Krishnamurti llamaba «la más alta forma de inteligencia»: la observación sin evaluación.
Ashtanga (Práctica Mysore): El Laboratorio de la No-Reacción
La práctica de Ashtanga en formato Mysore ofrece un espacio único donde la observación sin reacción se convierte en una herramienta fundamental de trabajo. En este formato de práctica, nos encontramos constantemente con nuestros patrones habituales:
En las Posturas Exigentes Cuando llegamos a posturas que nos resultan difíciles o incómodas, la mente inmediatamente quiere evitarlas. Este es el momento perfecto para practicar lo que Krishnamurti nos enseña: observar sin evaluar. No necesitamos juzgar la postura como «difícil» o «imposible». Simplemente observamos dónde estamos hoy y trabajamos desde ahí.
En la Repetición Diaria La naturaleza repetitiva de la secuencia nos permite observar cómo nuestra mente busca constantemente la novedad o se resiste a la rutina. Como decía Pattabhi Jois, «Practica y todo llegará». Esta práctica nos enseña que la verdadera transformación no viene de la variedad externa, sino de la profundidad de nuestra observación.
En el Silencio El ambiente silencioso de la sala Mysore nos permite escuchar nuestro diálogo interno. ¿Cuántas veces nos sorprendemos juzgando, comparando, resistiendo? Cada momento es una oportunidad para volver a la observación pura.
La Unión de los Tres Caminos
En YUJ vemos estos estilos no como prácticas separadas, sino como diferentes ventanas hacia la misma habitación: ese espacio de claridad y presencia que surge cuando aprendemos a observar sin reaccionar inmediatamente. Es como si cada estilo nos ofreciera una perspectiva única del mismo paisaje interior.
Imagina una habitación luminosa con tres ventanas diferentes. A través de la ventana del Ashtanga, observamos la disciplina y la repetición como herramientas de autoconocimiento. La ventana del Hatha nos permite ver la quietud y el espacio entre los momentos. Y a través de la ventana del Vinyasa, contemplamos el fluir constante de la vida y nuestra relación con el cambio.
Cada estudiante puede sentirse más cómodo mirando inicialmente a través de una ventana particular, y eso está bien. Con el tiempo, muchos descubren que al explorar las diferentes perspectivas, su comprensión de la práctica se enriquece. No se trata de elegir una ventana como «la mejor», sino de reconocer cómo cada una nos ayuda a comprender mejor el espacio interior que todas comparten.
Esta es la belleza de tener diferentes estilos bajo el mismo techo en Yuj: no competimos entre métodos, sino que celebramos cómo cada uno contribuye a nuestra comprensión global del yoga. Porque al final, ya sea a través de la precisión del Ashtanga, la profundidad del Hatha o el fluir del Vinyasa, todos los caminos nos conducen al mismo lugar: ese espacio de consciencia donde podemos observar nuestra experiencia con claridad y ecuanimidad.
Elementos Comunes en Todas las Clases
Independientemente del estilo, en todas nuestras clases encontrarás:
Énfasis en la Respiración
Comenzamos conectando con la respiración
Mantenemos esta conexión durante toda la práctica
Utilizamos la respiración como ancla para la atención
Desarrollo de la Observación
Cultivamos la capacidad de notar sin reaccionar
Practicamos la observación de sensaciones, pensamientos y emociones
Desarrollamos la conciencia testigo
Integración de la Filosofía
Compartimos enseñanzas tradicionales de manera práctica
Conectamos la práctica con la vida diaria
Fomentamos la reflexión y el cuestionamiento
Respeto por el Proceso Individual
Ofrecemos modificaciones según necesidades
Animamos a escuchar el cuerpo
Cultivamos la no comparación
De la Teoría a la Práctica Diaria
En nuestras clases en Yuj, trabajamos constantemente con esta aparente paradoja. Aprendemos que la verdadera fuerza no está en la reacción inmediata, sino en la capacidad de crear espacio entre el estímulo y nuestra respuesta. Como decía Viktor Frankl: «Entre el estímulo y la respuesta hay un espacio. En ese espacio está nuestro poder de elegir nuestra respuesta».
Pequeños Pasos, Grandes Cambios
Aquí hay algunas prácticas que puedes comenzar a implementar hoy mismo:
Por la Mañana:
Antes de mirar el teléfono, toma 5 minutos para sentarte y respirar
Observa tus pensamientos sin intentar cambiarlos
Establece una intención consciente para el día
Durante el Día:
Cuando suene una notificación, toma tres respiraciones antes de responder
En momentos de tensión, observa dónde se acumula en tu cuerpo
Practica pausas conscientes entre actividades
En Situaciones Desafiantes:
Nota el impulso de reaccionar inmediatamente
Crea espacio con la respiración
Observa sin juzgar
Responde desde la claridad, no desde la reactividad
Un Camino Diferente
Como nos recuerda Krishnamurti, la verdadera inteligencia no está en nuestra capacidad de análisis inmediato o respuesta rápida, sino en nuestra habilidad para observar sin evaluar inmediatamente. El yoga nos ofrece el camino y las herramientas para desarrollar esta capacidad.
Sabemos que este es un viaje que va contra la corriente de nuestra cultura actual. No es el camino más fácil, pero sí el que conduce a una mayor claridad, paz interior y verdadera «efectividad» en nuestras vidas.
Una Invitación
Te invitamos a explorar este camino diferente. A descubrir el poder que reside en la pausa, en la observación, en la no-reacción. Ya sea en nuestras clases regulares o en talleres específicos, encontrarás un espacio para cultivar estas habilidades tan necesarias en el mundo actual.
¿Te resuena esta forma diferente de abordar los desafíos diarios? ¿Has experimentado el poder de la pausa y la observación en tu vida? Nos encantaría escuchar tu experiencia.