
Recuerdo la primera vez que sentí ese latido fuera de lugar. Un golpe seco en el pecho, seguido de un vacío y después un latido más fuerte, como si mi corazón intentara recuperar el tiempo perdido. No entendía qué ocurría, solo que algo no iba bien.
Las extrasístoles —esos latidos prematuros que parecen saltos en el ritmo del corazón— son más comunes de lo que pensamos. Afectan a personas completamente sanas y, aunque generalmente benignas, pueden convertirse en una fuente constante de ansiedad e incluso limitar nuestra vida cotidiana.
Lo que nadie te cuenta sobre las extrasístoles
Cuando visité al cardiólogo, me explicó lo que ocurría con claridad clínica: «Son contracciones prematuras, antes de que el latido normal suceda. Tu corazón está perfectamente sano». Pero lo que no me dijo, y descubrí después, es cómo estas pequeñas anomalías pueden secuestrar tu tranquilidad.
Las extrasístoles suelen aumentar con:
- El estrés
- La cafeína
- El alcohol
- La falta de sueño
- Los cambios hormonales
Pero a veces no encontramos ni somos capaces de identificar ninguna causa y el círculo vicioso resulta agotador: sientes un latido extraño, te asustas, la ansiedad aumenta y, con ella, más extrasístoles aparecen. Somos conscientes de esta retroalimentación y al mismo tiempo resulta imposible pararlo.
El yoga como medicina
Mi camino hacia la calma comenzó en una esterilla. No solo buscaba una solución para mis extrasístoles —por entonces vivía permanentemente pendiente de cada latido—, sino un espacio para desconectar. Lo que encontré fue mucho más.
Los estudios científicos respaldan lo que experimenté: el yoga reduce significativamente la frecuencia de arritmias cardíacas, incluidas las extrasístoles. Un estudio publicado en el Journal of Arrhythmia demostró una reducción del 30% en extrasístoles tras 12 semanas de práctica regular.
¿Por qué funciona? Tres razones fundamentales:
- Equilibra el sistema nervioso autónomo. La práctica regular activa el sistema parasimpático (descanso y digestión) y reduce la actividad del simpático (lucha o huida), disminuyendo la adrenalina que puede desencadenar extrasístoles.
- Mejora la respiración. El pranayama enseña a respirar profundamente, aumentando la oxigenación y reduciendo el estrés oxidativo en el músculo cardíaco.
- Rompe el ciclo de ansiedad. La meditación y la atención plena reducen la reacción alarmante ante cada extrasístole, disminuyendo el miedo que las multiplica.
De la alerta constante a la aceptación
Durante meses, viví con un dedo constantemente en mi pulso, contando cada latido irregular. El miedo se había convertido en mi compañero constante. El yoga cambió esa relación.
Las primeras semanas, me costaba concentrarme en la práctica. Cada postura era una oportunidad para detectar otro latido irregular. Pero gradualmente, algo cambió. Empecé a notar que durante la relajación final, apenas percibía extrasístoles. Y cuando llegaban, las observaba con curiosidad en lugar de miedo.
Tres prácticas transformaron mi experiencia:
- Nadi Shodhana (respiración alterna): equilibra ambos hemisferios cerebrales y calma inmediatamente el sistema nervioso.
- Savasana prolongado: permite al cuerpo liberar tensiones profundamente arraigadas que pueden disparar arritmias.
- Meditación con atención a la respiración: entrena la mente para no engancharse a pensamientos alarmantes.
Un enfoque práctico: yoga para extrasístoles
Si estás experimentando extrasístoles y quieres probar el enfoque del yoga, te sugiero comenzar con estas prácticas sencillas:
- Respiración profunda diafragmática: 5 minutos, tres veces al día. Inhala por la nariz contando hasta 4, exhala contando hasta 6.
- Postura del niño (Balasana): mantén 2-3 minutos, permitiendo que el ritmo cardíaco se estabilice naturalmente.
- Viparita Karani (piernas elevadas contra la pared): 10 minutos diarios para reducir la presión en el sistema cardiovascular.
- Meditación de escaneo corporal: 15 minutos antes de dormir, moviendo la atención desde los pies hasta la cabeza, observando sensaciones sin juzgarlas.
Lo más importante no es la complejidad de las prácticas, sino la constancia. Un poco cada día tiene efectos acumulativos más potentes que sesiones esporádicas intensas.
El verdadero cambio: de la lucha a la aceptación
El yoga no solo redujo mis extrasístoles —que siguen apareciendo muy ocasionalmente—, sino que transformó fundamentalmente mi relación con ellas. Ya no representan una amenaza, sino simplemente otra sensación corporal a observar de otra manera.
Como dice un antiguo texto de yoga: «El sufrimiento que aún no ha llegado puede ser evitado». Gran parte del sufrimiento asociado a las extrasístoles no proviene de los latidos en sí, sino de nuestro miedo anticipatorio y resistencia.
Este es quizás el regalo más valioso del yoga para quienes vivimos con esta condición: no solo un corazón más estable, sino una mente más capaz de aceptar la impermanencia y los ritmos cambiantes de la vida, tanto en la esterilla como fuera de ella.
Apoyo especializado
En nuestro estudio de yoga en Sevilla ofrecemos clases de yoga y programas específicos con seguimiento médico para ayudarte con este y otro tipo de síntomas cardiológicos. Nuestro enfoque integra la sabiduría tradicional del yoga con los avances en medicina, creando un espacio seguro donde puedas reconectar con tu cuerpo y reducir la frecuencia e impacto de las extrasístoles.
No dudes en consultarnos sobre nuestros programas personalizados. Entendemos por experiencia propia lo limitante que pueden ser estos síntomas y estamos aquí para acompañarte en tu camino hacia el bienestar.
