Hay un momento, cuando la aguja atraviesa la tela por tercera o cuarta vez, en que algo cambia. No sabrías decir exactamente qué. Los pensamientos siguen ahí, pero han dejado de empujar. La atención se estrecha hasta caber en el espacio entre dos puntadas. El mundo se reduce a hilo, tela y el ritmo de tus manos.
No es magia. Es lo que ocurre cuando haces algo lento con las manos y le prestas atención de verdad.
Sashiko y Boro: reparar, reforzar, habitar el tiempo
El sashiko nació en el Japón rural del periodo Edo, hace más de cuatrocientos años. Las mujeres de las comunidades agrícolas y pesqueras del norte cosían patrones geométricos sobre sus telas de trabajo — no por decorar, sino por necesidad. Cada puntada reforzaba el tejido, lo hacía durar un invierno más. El algodón era un bien escaso. Tirar no era una opción.

Con el tiempo, esa necesidad se convirtió en un lenguaje. Los patrones tienen nombres y significados: asanoha (hoja de cáñamo), que se bordaba en la ropa de los niños para que crecieran fuertes. Estrellas, ondas, geometrías que nacieron del frío y la escasez pero terminaron siendo pura belleza. Hilo blanco sobre índigo — como nieve sobre el paisaje del norte.
El boro es su hermano. Donde el sashiko crea patrones, el boro repara. Telas gastadas unidas con otras telas gastadas, cosidas con paciencia hasta que lo remendado se vuelve más interesante que lo nuevo. Una filosofía entera contenida en un gesto: esto merece ser cuidado.
En un mundo que produce y descarta a velocidad industrial, sentarse a reparar algo con las manos es casi un acto político. O al menos, un acto de cordura.
La calma como efecto secundario
No vamos a prometerte iluminación espiritual con una aguja de bordar. Lo que sí ocurre — y cualquiera que haya bordado lo sabe — es que la repetición rítmica de la puntada tiene un efecto real sobre el sistema nervioso. Las manos se ocupan, la respiración se regula, la mente baja el volumen. No porque lo intentes, sino porque el hacer lento y atento lo produce de forma natural.
Es el mismo principio por el que amasar pan tranquiliza, o por el que dibujar círculos en la arena de un jardín zen funciona. No necesitas creer en nada. Solo necesitas hacer.
El sashiko, además, tiene una cualidad particular: sus patrones geométricos exigen una concentración suave pero sostenida. No puedes hacerlo en automático, pero tampoco necesitas un esfuerzo heroico. Es un punto dulce de atención que resulta sorprendentemente difícil de encontrar en la vida cotidiana — y sorprendentemente fácil de alcanzar con una aguja en la mano.





Camila Ferreira
Camila es Licenciada en Diseño Industrial Textil, y lleva años investigando técnicas textiles de diferentes culturas del mundo. Su camino empezó con el telar mapuche en Chile, la llevó a vivir en comunidades mayas de Guatemala y México — donde aprendió telar de cintura, brocados, teñidos naturales y se sumergió en el idioma maya tz’utujil —, y continuó con un máster en Diversidad Cultural en Melilla, donde trabajó con mujeres musulmanas explorando la expresión cultural a través del textil.
De esa trayectoria nació CHEE’ Cultural, su espacio de investigación, experimentación y enseñanza de técnicas textiles culturales, desde el que imparte talleres por toda España y Europa: sashiko, ñandutí paraguayo, bordado mexicano, telar de cintura maya, bordado palestino…

Como ella misma dice citando a Galeano: «En un mundo de plástico y ruido, quiero ser de barro y de silencio.»
Camila es también profesora de yoga en YUJ. Que ambas cosas convivan en la misma persona no es casualidad — el hilo que conecta la esterilla con la tela bordada es el mismo: presencia, ritmo, atención.
La práctica
Bordado japonés y atención plena se incorpora al horario regular de YUJ todos los martes a las 18:30. Duración: 1 hora.
Es una clase más dentro de nuestra programación, accesible con tu membresía o bono habitual. Se reserva y cancela como cualquier otra clase, a través de la web o la app de Momoyoga.
https://www.momoyoga.com/yujesyoga/lesson/29539777/Bordado-Japones-y-Atencion-Plena
No necesitas experiencia previa ni materiales. Proporcionamos todo lo necesario. Solo ven dispuesto a usar las manos y soltar la prisa.
Puntada, presencia y contemplación.


